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miércoles, 13 de julio de 2022

HOW TO USE TRADITIONAL MUSIC IN YOUR COMPOSITIONS WITHOUT BEING TOO RIDICULOUS/COMO USAR MÚSICA TRADICIONAL EN TUS COMPOSICIONES SIN HACER DEMASIADO EL RIDÍCULO

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Muchos compositores a lo largo de la Historia de la Música han utilizado como recurso elementos procedentes de la música popular y folclórica. Desde luego, es notorio en el periodo de los nacionalismos, pero también en otros menos impregnados de cierto sentimiento patriótico.

 

El empleo de motivos, ritmos, melodías, armonías, etc siempre es más creíble si procede de tu propia cultura o de raíces más o menos afines a ella. Obviamente esto no garantiza nada, se requiere talento y saber emplearla de un modo que no parezcas un imitador de Houdini intentando librarse sin mucho acierto de su ancla amarrada al cuello. Acabarás ahogándote.

 

Lo primero que debes hacer, tanto si recurres a músicas tradicionales autóctonas como a de otros lugares más exóticos, es TRABAJO DE INVESTIGACIÓN. No te pongas delante de la partitura sin haber realizado un meticuloso estudio de cuáles son los principales aspectos que definen una determinada música tradicional. Esto te llevará tiempo, así que deja la inspiración para un poco más tarde.

 

En mi álbum EL ÁGUILA ROBADA (Stolen eagle), 2.008, me pasé más de un mes estudiando las diferentes culturas nativas que poblaban el continente norteamericano. Además, me puse en contacto con un indio navajo para preguntarle sobre cuestiones relativas a configuración de arquetipos melódicos, armónicos, etc propios de las culturas indígenas. Por último acabé comprándome una flauta doble para vivir en primera persona cómo sonaría esta música ancestral. Pero yo no trataba de hacer música folclórica de los nativos indígenas de Norteamérica, sino tomar «prestado» elementos que pudieran servir para configurar mi propia visión del álbum. Esta es la clave.

 

Otro aspecto importante suele ser LA INSTRUMENTACIÓN. Para «El mundo de Hojyo Takashi», 2.012, que tenía como objeto rendir homenaje al maestro del origami Takashi y la música nipona, tuve que asistir a muchos videos y documentación sobre instrumentos y su uso en determinadas manifestaciones culturales y musicales japonesas. Uno de los instrumentos por excelencia, el shamisen, fue mi nueva adquisición, pero no siempre basta la buena intención, ni la información, ni dejar tu fortuna coleccionando instrumentos que posiblemente sólo uses una vez en tu vida, es normal caer en errores, confundir el azafrán con el colorante amarillo (no es un chiste racista). Algunos temas de aquel álbum posiblemente no suelen demasiado a la tradición japonesa y sí a un conglomerado de ideas de carácter asiático-oriental.

 

Indudablemente el mejor aspecto que debes valorar a la hora de componer música con inspiración tradicional es EL CONTACTO DIRECTO (musicalmente hablando). En «O último tucunaré», 2.010 pagué caro la ocurrencia de elegir un título en portugués y aquella referencia a uno de los peces más apreciados se convirtió en algo extraño simplemente por un error tipográfico. Salvé la ridícula situación acercándome personalmente a las música de Brasil en continuos viajes, escuchando también mucha forró, baião, choro, marcha y tantas y tantas variedades que tiene aquel inmenso país de norte a sur y de sur a norte (para evitar suspicacias y enfados innecesarios). Retomamos nuevamente la idea de que aquel álbum no era otro más de música brasileña, sino apenas un collage de ideas inspiradas en una cultura de una gran riqueza y diversidad. Terminé, más tarde, asistiendo a clases de cavaquinho para tratar de entender mejor aquel swing del que me hablaba mi profesor.

 

Como mencionamos más arriba, la mejor elección siempre será recurrir a lo que ya conoces, has vivido o asimilado por herencia, es decir a lo AUTÓCONO. Mi primer acercamiento tímido fue con «Hórreo» del álbum MIRADORES, 2.003. No obstante, era una música que aún me venía de lejos (más propia del centro-norte de España) para un sureño como yo. La idea era rendir homenaje a las músicas tradicionales de España y al abandono y olvido en que han caído, pero esa es otra historia

 

Sin duda, Plateroideología, 2.006 y Asnografía, 2.009, representan el contacto más de piel a piel en cuanto a acercamiento a músicas de tradición. Quizás el segundo, sea menos «infectado», al que quise dar otro carácter diferente, pero nadie puede salvarse de un contagio tan próximo con referencias tan directas a lo largo de su infancia-adolescencia.

 

Como ya comentamos en anterior post, nada es auténticamente original (a excepción de los Werther´s Orignal). Todo forma parte de relaciones, conexiones y pertenencias a los que uno trata de dar su visión personal. Lo más importantes es huir de clichés y estandarizaciones tratando en todo momento de no caer en algo tan obsceno como una stripper octogenaria.

 

That´s all folks!