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miércoles, 6 de julio de 2022

Sound Libraries: Truths and Lies/ Librerías de sonido: verdades y mentiras

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Este post no está pensado para promocionar ninguna de las empresas dedicadas a la creación de liberías de sonido, es más bien una conclusión general sobre las verdades y mentiras o, si se quiere, lo que puedes y no puedes hacer con ellas.


Guy Michelmore, compositor de bandas sonoras, es además la cabeza visible de la ThinkSpace Education, de la cual me siento orgulloso de haber pertenecido como alumno de Orquestación para el cine.


Aprendí de él, que las librerías de sonido, por muy buenas intenciones que ellas tengan y tú le pongas, no son el sanctum sanctorum. Para ser realistas, la música computarizada aún está lejos de ofrecer una versión fidedigna de lo que una orquesta real puede conseguir.


Espero que hayas salido del shiock ya. Ok, continuemos.


También aprendí de él, que tendrás que hacer una gran inversión si realmente deseas que alguien se crea que has grabado con la Royal Philarmonic Orchestra por seguir con la cuestión inglesa. 


Tampoco esto es suficiente, necesitarás cierta destreza en DAW, contar con un ordenador con suficinete memoria para evitar desagradables sorpresas y sobre todo, mucha, muchísima paciencia para repetir una y otra, y otra vez tu sencillo motivo inspirado haciendo que en el violín se oiga hasta el último pelillo del arco, que los timbales no parezcan un bombo de carnaval, que en los clarinetes se oiga hasta la respiración del intérprete y que las trompetas no parezcan simples juguetitos de los que se regala por Navidad y con los cuales tus hijos te martirizarán hasta que se les pase el encanto.


Se ha mejorado mucho en la edición del sonido, es cierto, la tecnología actual permite una gran fidelidad de instrumentos reales grabados hasta en un cuarto de baño, pero no te engañes, un violín es un violín y sobre todo, es quien lo ejecuta.


Si no vas a dedicarte a la instrumentación clásica, entonces incluso podrás reinar sin ser rey. Se realizan efectos increíbles de síntesis de sonido que dejarían pasmado a cualquiera, eso sí, algunos te cansarás de usarlo más de dos veces y otros te servirán como unos palillos para comer arroz al estilo tradicional.


Viendo el lado positivo, olvídate de enviar e-mails a las orquestas del planeta para que graben tu música (incluso aunque puedas pagarla) y por eso, y enjuagando tus lágrimas de frustrado artista, correrás y abrazarás las librerías de sonido que allí estarán esperándote a cualquier hora, sin restricciones de tiempo (bueno, la factura de la luz está un poco cara ahora), con un despliegue de instrumentos jamás soñado e invitándote a sacar el mejor partido de ellas.


Como ya hemos adelantado, la tecnología ha avanzado bastante. Cuando yo comencé a flagelarme con esto de la composición, allá por el 2.003 con MIRADORES, lo hice en un korg tritón (lo de grabar) que ni aún teniendo las teclas de piano podría competir con ninguna de las librerías actuales (aunque para ser justos, tiene un sello especial que puedes usar en tus composiciones dándole un toque muy personal).


Espero poder haberte ayudado, siento si te he hecho llorar, pero los artistas somos de otro material, superamos cualquier adversidad porque la música... la música es algo que nos mantiene vivos.


berekekê